La Educación en el H.H.




El Hashomer Hatzair es básicamente un movimiento educativo. Nuestra primera prioridad es transmitirle valores judios y humanos a los janijim que llegan al movimiento.

Los valores y normas de una persona se aprenden, fundamentalmente, en el colegio y en la familia. Sin embargo, estos dos entes formativos no son eficaces a la hora de transmitir valores ya que en la mayoría de los colegios no sólo no se estimula si no que se combaten cosas como la imaginación, la rebeldía, la espontaneidad y, paradojalmente, se fomenta la hipocresía, la sumisión y la competencia entre los alumnos.

Por otra parte, la educación en la familia está sujeta al entorno familiar y si bien se transmiten muchas virtudes, inevitablemente se transmiten muchos defectos ya que aunque los padres no lo quieran, siempre les van a transmitir cosas negativas a sus hijos. Además, hay aspectos fundamentales en la educación de una persona que no se pueden abordar dentro del núcleo familiar.

Es así como los movimientos juveniles son un complemento esencial en la educación de un joven ya que al asumir ellos la responsabilidad de educar a otros más pequeños, desarrollan las cualidades de liderazgo, responsabilidad y consecuencia de una forma vivencial y efectiva.

En particular, en Hashomer Hatzaír, ponemos un énfasis especial en los aspectos del compañerismo, la solidaridad y el respeto mutuo. Para inculcar esto existen básicamente tres elementos o símbolos:

El tilboshet o camisa azul, que evoca la ropa de trabajo de los jalutzim y transmite el concepto de igualdad, trabajo y lucha por los ideales, además del mensaje sionista que siempre está presente. Al llegar el sábado, vestido de azul, el janij se siente parte de algo mayor y las diferencias socioeconómicas que pueda tener con sus compañeros son dejadas de lado.

La kvutzá, que es la esencia de nuestra educación. Al compartir sábado a sábado con javerim de la misma edad, ir a paseos, seminarios, y campamentos, se genera un marco de referencia muy sólido. La relación entre los javerim de una kvutzá se va transformando, con el paso del tiempo, en algo más grande que una simple amistad, debido a que se genera lo que podríamos llamar una complicidad intelectual debido a la infinidad de charlas, debates y experiencias que han pasado en conjunto.

Finalmente está la Kupá que significa caja en hebreo. Es aparentemente algo tan simple como que los sábados en vez de que cada uno se compre dulces o cosas para comer, se junta el dinero entre todos, se canta el tradicional CHEKALAKA y todos comen en conjunto. Este simple acto de cantar y luego repartir la comida entre todos está muy asociado con los preceptos del judaísmo (repartición de la jalá en Shabat) y es la base del compañerismo.
Sin embargo, el concepto de la kupá abarca mucho más. Se extiende a todas las actividades que hace la kvutzá o cualquier grupo de shombrim en las que cada uno pone lo que puede de su parte por una causa común. Es, en el fondo, la esencia del socialismo shómbrico.



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